Todo se debatía entre el sueño,
un cuerpo, una cara y una actitud.
Las manos me seducían,
el rostro hacía dudar
y la tos me repugnaba.
Todo se debatía entre el sueño,
un cuerpo, un ente y una actitud.
El perfil que abrazaba el aire
me azotó con precisa claridad;
instintivamente acechaba
su presencia no absuelta;
el asombroso espectáculo
pierde fuerza.
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