sábado, 14 de julio de 2007

Pequeña tienda de arreglos

Era frágil. Y era eterno.
El gran portón dorado se abre.
O la tierra
acepta tus resquicios.
Mi colchón. Tu féretro.
Nuestro frío.

Sin ojos ni dientes, tan sólo
un mal chiste de sexo y consuelo
en un lienzo de barniz
sobre pintura blanca.

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