El silencio del pasillo de la entrada
al transporte público
el silencio de la madrugada
sobre el pavimento
el silencio de las luces apagadas
como si no quedara nadie
resulta tranquilizador
con alguien que te espera
y calefacción central.
martes, 9 de diciembre de 2008
Todos van y vienen...
Todos van y vienen, los yupis de pacotilla riendo,
charlando en círculo ejerciendo jerarquías;
la furgoneta con la negra cuasi esclava
y su gorrito blanco en el asiento del copiloto;
el pobre adoptando postura de pobre;
la vieja sentada encorvada con su abrigo
ostentoso, patético y sus labios retraídos;
todos van y vienen y él parecía disfrutar sentado
solo, con los ojos cerrados e inclinado al sol.
La calle cobra sentido bajo las patas ágiles
de los pequeños pájaros, bajo las hojas.
Y nadie sabe que la mirada de Dios
se encuentra a escasos centímetros del suelo.
charlando en círculo ejerciendo jerarquías;
la furgoneta con la negra cuasi esclava
y su gorrito blanco en el asiento del copiloto;
el pobre adoptando postura de pobre;
la vieja sentada encorvada con su abrigo
ostentoso, patético y sus labios retraídos;
todos van y vienen y él parecía disfrutar sentado
solo, con los ojos cerrados e inclinado al sol.
La calle cobra sentido bajo las patas ágiles
de los pequeños pájaros, bajo las hojas.
Y nadie sabe que la mirada de Dios
se encuentra a escasos centímetros del suelo.
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