martes, 9 de diciembre de 2008

Todos van y vienen...

Todos van y vienen, los yupis de pacotilla riendo,
charlando en círculo ejerciendo jerarquías;
la furgoneta con la negra cuasi esclava
y su gorrito blanco en el asiento del copiloto;
el pobre adoptando postura de pobre;
la vieja sentada encorvada con su abrigo
ostentoso, patético y sus labios retraídos;
todos van y vienen y él parecía disfrutar sentado
solo, con los ojos cerrados e inclinado al sol.
La calle cobra sentido bajo las patas ágiles
de los pequeños pájaros, bajo las hojas.
Y nadie sabe que la mirada de Dios
se encuentra a escasos centímetros del suelo.

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